Terapia familiar
En la terapia familiar abordamos situaciones en las que la convivencia se ha vuelto tensa: problemas con hijos adolescentes, dificultades para establecer límites, discusiones constantes o cambios familiares difíciles como separaciones o duelos. Entendemos que el malestar no está en una sola persona, sino en la forma en que la familia interactúa y responde a los problemas. El trabajo terapéutico se centra en fortalecer la comunicación, establecer reglas claras y consistentes, y ayudar a cada miembro a manejar mejor sus emociones para reducir la escalada de conflictos.


La adolescencia suele intensificar choques, discusiones y emociones fuertes. Muchas conductas problemáticas no son rebeldía sin sentido, sino intentos fallidos de manejar el malestar. En terapia familiar se trabaja para mejorar la comunicación, establecer límites claros y reducir dinámicas reactivas que solo escalan el conflicto.
Cuando no hay acuerdos consistentes, la convivencia se vuelve caótica o excesivamente controladora. En terapia se ayuda a la familia a construir reglas claras, sostenibles y coherentes, y a aplicarlas sin gritos, amenazas o desgaste emocional constante.
Silencios prolongados, discusiones frecuentes o resentimientos acumulados generan un clima emocional agotador. En terapia se identifican estos patrones y se trabaja para que la familia pueda expresar emociones, resolver conflictos y convivir de forma menos desgastante.
Separaciones, duelos o reestructuraciones familiares alteran el equilibrio del sistema. En terapia se acompaña el proceso de adaptación, ayudando a la familia a aceptar el malestar propio del cambio y a reorganizar la convivencia de manera más flexible.
